Tradicional y distinguido, el barrio es muy demandado por un público que busca propiedades de calidad en medio de un entorno muy verde.

Aunque pueda sonar a mito, la zona que hoy se conoce como Barrancas de Belgrano estuvo alguna vez a la vera del Río de la Plata. Claro que, por entonces, tal espacio geográfico estaba lejos de ser lo que es y de hallarse entre los más codiciados por los porteños. Conformado por tres plazas de perímetro irregular (la central se llama Mariscal Antonio Sucre), el parque Barrancas de Belgrano es el alma de un sector de la ciudad al que da nombre y que, desde el punto de vista inmobiliario, se comporta de manera singular.

“Barrancas es una zona muy exclusiva y una de las preferidas cuando se trata de asociar belleza paisajística, comodidad en los accesos, cercanía con comercios de primera línea y calidad de construcción. La antigüedad de los edificios es de más de 25 años; suelen ser de gran altura (algunos en torre), con pisos muy amplios y pocos amenities, algo que en la época en que se construyeron estos inmuebles no tenía demanda”, afirma Juan Ignacio Mel, uno de los responsables de Raúl Mel Propiedades, con casi 40 años en el mercado.

Por su parte, Alejandro Silberman, de Lacroze Propiedades, empresa que opera en la zona desde los años 80, expresa: “En Barrancas, que es algo así como Belgrano por antonomasia, el mercado inmobiliario confirma la tendencia actual, que es alentadora, a pesar del contexto económico mundial. Aunque resulta de los sectores más buscados a la hora de comprar, las perspectivas de oferta y demanda aparecen prometedoras en lo que se refiere a lograr equilibrio en los valores. El desafío, como en cualquier otro espacio porteño, es revertir la falta de financiamiento y que aparezcan créditos interesantes”.

Muy cotizado

Mariano Oppel, titular de Inmobiliaria Oppel, coincide y agrega: “Barrancas es un sector tradicional y cotizado de la ciudad. Esta cerca del ferrocarril Mitre, del subte de la línea D, pasan incontables líneas de colectivos. Además, hay muy buenos colegios, restaurantes clásicos y de moda, variedad de comercios en todos los rubros. El verde del parque y la arboleda de las calles son sólo dos de las muchas virtudes de la zona”.

El actual diseño de las Barrancas es muestra de las concepciones urbanísticas de fines del siglo XIX y en él se reconoce con facilidad la impronta del paisajista francés Carlos Thays, contratado durante la presidencia de Sarmiento para embellecer Buenos Aires. Palmeras imperiales y entrañables ombúes, incluso un retoño del pino bajo el que San Martín redactó el parte del Combate de San Lorenzo, son parte del patrimonio del parque.

Pero en la zona de influencia, que la mayoría de los operadores establece entre Olazábal y los virreyes y entre Zavalía, Virrey Vértiz y Cabildo, todas las veredas regalan la sombra de añosos ejemplares, sin olvidar los del maravilloso jardín del Museo Larreta.

Eso sí: aunque abunda el verde, para el mercado inmobiliario hay una carencia que define su comportamiento, la de tierra.

“Aquí sobran inversores, pero no hay buenos lotes disponibles -confirma Mel-. Recientemente vendimos un lote en La Pampa y Arcos, el fideicomiso ya se completó y el proyecto se lanzará a la brevedad, cuando finalice la demolición de la construcción existente. A diferencia de lo que se levanta en la zona y de la oferta disponible, se comercializarán departamentos de 1 y 2 ambientes con cocheras y amenities. El arquitecto Gustavo Girola, de fuerte presencia en los nuevos emprendimientos de Belgrano y Las Cañitas, es uno de los responsables”, informa el joven broker.

Grandes dimensiones

Su colega Oppel, también con décadas de experiencia en el bario, amplía: “Barrancas de Belgrano ofrece diversidad de propuestas. Es cierto que están prácticamente agotados los terrenos y resultan escasas las unidades pequeñas, mientras que abundan los pisos de entre 150 y 300 m2 y las casonas de estilo, muchas construidas a principios del siglo pasado y declaradas patrimonio histórico, que sólo pueden reciclarse respetando el metraje construido y el estilo”.

En cuanto a valores, Mel asegura: “El precio del metro cuadrado es muy relativo, dependiendo de variables como la cuadra, la categoría del edificio, su antigüedad, la altura de la unidad, su estado, la vista. El precio del metro cuadrado promedio de una propiedad en buen estado se encuentra en 1850 dólares el m2 de base”, asegura.

Por su parte, Oppel estima valores “entre los 2000 y 3000 dólares el metro cuadrado para la unidades y, para los casi inexistentes terrenos, no menos de 1000 dólares el metro cuadrado de incidencia. Con este tipo de zona ocurre lo mismo que con los buenos vinos, el tiempo los hace más interesantes y los conocedores saben valorar esa cualidad. Barrancas es un lugar irrepetible, único”.

Si bien desde la preciosa glorieta del parque ya no se divisa el Río, este retazo de la misteriosa Buenos Aires (Mujica Lainez fue uno de los tantos vecinos ilustres de los alrededores) sigue estando entre los preferidos de los porteños. Y, como dice Lauro Mayorini, gerente comercial de Caruso & Asociados, una de las empresas que construye y ofrece en la zona opciones exclusivas: “Obliga a los operadores a superar su propias ambiciones”.

BARRIO CON HISTORIA

En los terrenos que hoy se denominan Barrancas de Belgrano, en el siglo XVIII funcionó una calera explotada por monjes franciscanos. En el extremo norte de lo que hoy es el parque puede verse una hondonada. ¿El porqué? De ese sector se extrajo material de relleno para la construcción del palacio de Rosas, en el barrio de Palermo, demolido durante la presidencia de Sarmiento.

Además, en La Pampa y 11 de Septiembre, en el pequeño edificio que hoy ocupa una oficina de la Dirección de Parques y Paseos del Gobierno de la Ciudad en otros tiempos funcionaba una escuela y luego una confitería. Y en esa misma esquina se encuentra un ombú de valor histórico.

Paula Gómez, 25 de septiembre de 2010.
Publicado por La Nacion.

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