Las diferencias en los lotes, la ubicación, la proporción de áreas verdes y el valor de las expensas; qué tener en cuenta a la hora de comprar.

La Providencia Resort & Country Club ocupa 264 hectáreas.

Más allá de toda denominación “marketinera”, existe ambigüedad al querer definir las semejanzas y diferencias entre los emprendimientos que se ofrecen como clubes de campo y countries o barrios cerrados. Si bien no hay conceptos claramente establecidos, tradicionalmente los primeros se concibieron sobre antiguas estancias -muchas de las cuales conservan sus cascos originales-, en entornos rurales y a partir de terrenos de amplias dimensiones en los que se generan lotes de 2500 a 4000 m2 de superficie cada uno. En general, este tipo de producto es adquirido por quienes buscan espacios para construir casas para uso durante los fines de semana. Además, estos campos suelen contar con áreas reservadas para la práctica deportiva del polo, rugby o el golf.

El grupo que desarrolló Haras del Sur sobre la ruta 2 fue uno de los pioneros en el concepto club de campo. Generó cuatro emprendimientos: el uno, el dos, el tres y el cuatro, que en total suman 550 hectáreas. “El diferencial son los espacios verdes y la posibilidad de disfrutar de actividades sociales y deportivas “, relata Flavia Santillán, directora de Marketing del grupo que en sus proyectos cuenta con 1600 familias propietarias. Los lotes promedian los 1000 m2 con un ticket que parte desde los US$ 50.000 al contado. También hay opciones de financiación, anticipo y cuotas . “Cada uno tiene su posicionamiento, Haras del Sur III por ejemplo cuenta con 1049 lotes, un club house de 3500 m2, una cancha de golf de 18 hoyos, spa y un business center”, detalla la ejecutiva que anticipa que por necesidad de la demanda decidieron avanzar en la construcción de un colegio que inaugurarán en 2019. Respecto al valor de las expensas, Santillán aclara que promedian los $ 4000. ” Son más bajas de lo que se cobra en torres de la capital que no tienen los mismos servicios”, agrega .

En el kilómetro 129 de la ruta provincial 6, en Marcos Paz, hay casi 91 hectáreas que pertenecen a Las Hojas Club de Campo. Lo desarrolla Desur que propone destinar el 64 por ciento de la superficie a áreas comunes e integrar el 95 por ciento de los lotes a un gran parque central de 40 hectáreas mientras que el house se instaló sobre el viejo casco de la estancia. El valor actual de venta de la tierra es de US$ 15/ m2 y la mitad de sus lotes ya están vendidos. Iniciaron el proyecto en 2012 y prevén un máximo de cinco años más para tenerlo completamente comercializado. “Existen cinco sectores desarrollados y aún restan cuatro etapas. La infraestructura tiene un avance de 60 por ciento, hay cinco viviendas en construcción y más de diez con proyectos presentados. Hace sólo un año que se obtuvo la posesión de los lotes”, destaca Matías Senestro, gerente del proyecto. Y agrega: “Los clubes de campo suelen estar en zonas más alejadas y de menor densidad permitiendo así lotes más grandes, un mayor porcentaje de áreas comunes y cantidad de amenities, además de que a menudo son segunda vivienda, con fines recreativos o vacacionales, si bien la dinámica de expansión urbana va incorporando el concepto de vivienda permanente también en estos emprendimientos”.

Otro dato es que los clubes de campo requieren de mayor cantidad de tierra -entre 50 y 200 hectáreas- y de menor costo, con lo cual están relegados a zonas más alejadas de la ciudad . “De esta forma y por efecto de un precio más bajo de la tierra se permiten extensiones más grandes”, afirma Senestro y agrega: “en el caso de dimensiones cercanas a las 1000 hectáreas es factible el desarrollo de barrios-ciudades que proveen en forma planificada una mayor oferta de servicios urbanos complementarios”.

Un concepto diferente es al que apunta La Providencia Resort & Country Club en Canning. Está emplazado en 264 hectáreas con una oferta de 715 lotes de entre 1000 y 3000 m2. Se lanzó en mayo de 2011 y están vendidos el 65 por ciento de los terrenos. “Destinamos 65 por ciento de la superficie a áreas verdes”, detalla Verónica Posse directora de Marketing y Ventas de La Providencia en donde los terrenos arrancan en los US$ 900.000 con descuentos para quienes paguen al contado. “Todos los propietarios vivan en lotes o en el pueblo mediterráneo tendrán acceso a los espacios comunes y amenities que se ofrecen, como por ejemplo el campo de golf, los lagos internos, el área de deportes y el sector ecuestre. La organización interna está pensada en torno a clubes que funcionan en forma autónoma, cada uno con su propio reglamento y con membresías”, relata la ejecutiva del proyecto que cuenta con cuatro canchas de polo, un campo de golf de 18 hoyos, dos lagos internos y un pueblo mediterráneo con laguna y playa.

Cada uno tiene su encanto

Para Javier Rius, gerente General de Ayres Desarrollos, “el club de campo ofrece servicios y equipamiento comunitario más exclusivos o que requieren mayores superficies pero también más costos de mantenimiento y personal fijo. Dimensiones más grandes demandan más personal e inversión de tecnología para la seguridad del predio. En cambio, los barrios ofrecen servicios que dan calidad de vida para uso diario, suelen tener canchas de tenis y fútbol para actividades deportivas, el área de pileta y salón de usos múltiples para recibir amigos en ocasiones especiales sin interrumpir la rutina familiar o contar en la casa con dimensiones grandes para cantidad de invitados”. La desarrolladora que lidera Rius ya vendió el 95 por ciento de Ayres Plaza, un barrio privado de 33 hectáreas con 342 lotes ubicado en el kilómetro 47 de la Panamericana, ramal Pilar. “Fue concebido a partir del concepto de volver a las plazas como punto de reunión y esparcimiento. De hecho tiene 16″, definió el directivo. Ya hay 60 familias viviendo y 70 casas en construcción. En promedio cada terreno es de 600 m2 y se comercializan a valores que van desde US$ 90.000 a US$ 150.000.

“En los noventa existían barrios cerrados con lotes pequeños y sin servicios contra los countries con actividad deportiva y 30 por ciento de espacio verde. Eso se empezó a desvirtuar y cambió completamente. Son definiciones comerciales pero no hay una clasificación hecha. Clubes de campo ya no se aprueban más hace rato”, afirma Esteban Edelstein Pernice, director de Castex Propiedades, que entre los proyectos que comercializa tiene a Terralagos. Un megaemprendimiento residencial en Canning de 270 hectáreas y US$ 160 millones de inversión. El proyecto cuenta con una laguna artificial cristalina de cinco hectáreas. El proyecto tiene terrenos de 900 m2 de superficie a un valor inicial de US$ 90.000. Se suman también dos complejos multifamiliares: uno totalmente vendido y entregado, y otro donde restan 15 unidades por ubicar a un valor de US$ 2300/m2. Las expensas de esas unidades son de $ 5900 y la inversión total de obra para ambos edificios implicará $ 250 millones.

Por María Eugenia Usatinsky, Sábado 4 de marzo de 2017
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

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Con poco más de 4000 unidades en oferta en la ciudad de Buenos Aires, la tipología es la más demandada; las claves de un negocio distinto.

Los ubicados en Colegiales y Caballito son los más buscados.

No son casas aunque tampoco departamentos. Los tradicionales PH se ofrecen en múltiples variantes pero todos ellos tienen en común que son las “figuritas difíciles” del mercado ya que la demanda de este tipo de unidades supera ampliamente la oferta disponible en el mercado porteño y su entorno.

Según índices elaborados por ZonaProp, sitio web especializado en la comercialización de bienes inmobiliarios, los PH son los inmuebles de mayor escasez relativa en la Ciudad de Buenos Aires. La oferta de este tipo de propiedades es de sólo de 4300 unidades en la ciudad -número a diciembre de 2016- y re-presenta apenas un 8 por ciento de los 55.000 departamentos que hay en oferta en venta en ese ámbito. Sin embargo, los PH capturan el15 por ciento del total de la demanda -contactos efectivos que los compradores hacen con los vendedores a través de esta plataforma-.

“Este tipo de inmuebles son los que reciben mayor demanda por anuncio en la ciudad. Los avisos de venta de PH reciben más del doble de contactos que los departamentos convencionales. Los ubicados en Colegiales y Caballito son los más buscados de toda la base ya que registran seis veces más demanda que la media. Es pan caliente”, afirma Federico Barni, CEO de ZonaProp.

“En términos generales el consumidor del clásico producto de PH está dispuesto a resignar zona y la seguridad que le brinda el departamento en altura y los cambia por espacios exteriores propios y bajas expensas. En tanto, el desarrollador busca sacar provecho del FOT en los distritos residenciales con restricciones de FOT, FOS y altura. Buscan inversiones con fondeos de la tierra que puedan manejar ellos mismos, sin necesariamente recurrir a inversores, con salida y/o rotación de la inversión mucho más rápida mediante plazos menores de ejecución de obra. Los riesgos en este tipo de operación son mucho más acotados y podrían sostener el desarrollo de la obra, aunque el mercado no les responda 100 por ciento conforme a las expectativas de preventa”, explica Mario Korn, titular de Korn Propiedades.

Respecto a la escasez de la oferta, Hernán Oppel, director de Oppel Inmuebles, argumenta: “Muchos PH y casas fueron demolidas transformándolos en edificios por la alta incidencia del terreno, por lo que hoy se encuentran mayoritariamente solo en las zonas donde la construcción tiene grandes limitaciones”.

Francisco Altgelt, de Altgelt Negocios Inmobiliarios, suma su perspectiva: “Son productos de nicho. Están los amantes de los PH y los que de ninguna manera vivirían en uno. Estas son las viviendas de los clásicos barrios porteños. Entre sus atributos está el vivir como en una casa, donde prácticamente no se paga expensas por tratarse de un conjunto de viviendas que no tiene gastos comunes. Entre sus contras, suelen ser oscuros y los lugares comunes bastantes descuidados. Ante la escasez de tierra, poco a poco muchos PH con buen FOT son vendidos para desarrollos de nuevos edificios”.

En tanto, para el desarrollador, la construcción de PH “puede ser interesante en los lotes de bajo FOT. El costo tiende a ser más bajo al no necesitar los servicios de un edificio y también es atractiva la realización de refacciones ya que muchos son utilizados como oficinas o espacios de trabajo”, agrega.

Para Diego Migliorisi, de Migliorisi Propiedades, ” De lo que se construye y se construirá en el futuro habrá una menor proporción de ellos que de edificios en altura, mientras que la demanda de PH seguirá en ascenso”.

En general los PH de la ciudad se ubican en barrios de baja densidad, alejados del centro, macrocentro y del corredor norte. No existe concentración sino más bien que están repartidos.

Acorde a los estudios de Zonaprop, Villa Urquiza y Palermo son los barrios con mayor oferta de PH en venta, representan cada uno el 7 por ciento del total de la Capital Federal: Villa Devoto, Caballito y Flores concentran cada uno un 5 por ciento. Villa Crespo, Saavedra, Villa del Parque, Villa Pueyrredón y Mataderos cierran el top 10 con un 4 por ciento de la oferta cada uno. En cambio, los barrios centrales como Recoleta, Retiro, Barrio Norte, Abasto y Tribunales registran escasa oferta de esta tipología, en ningún caso representan más del l por ciento de la oferta.

El Gran Buenos Aires también suma

En cuanto al Gran Buenos Aires, se incorporaron datos de Vicente López y San Isidro, con una oferta de 800 y 350 unidades, respectivamente. En conjunto incrementan la oferta de la Capital un 30 por ciento.

” En las zonas de baja densidad los desarrolladores consideran esta tipología como primera opción a la hora de realizar un nuevo proyecto inmobiliario. Este tipo de alternativa propone un capital moderado y se proyecta una salida o rotación rápida del negocio”, destaca Korn.

Para el equipo económico del portal inmobiliario, los PH son los más buscados en la ciudad de Buenos Aires por tener mayor superficie descubierta que los departamentos, estos cuentan con 25 m2 en promedio, más del triple que la media de las unidades que ofrecen los edificios. Además, juega a favor que cuentan con muy pocos gastos, dado que en general no cuentan con encargado ni ascensores. Además otro valor agregado es que pueden expandir su superficie mediante la realización de refacciones.

“Muchos de los compradores son vendedores de casas porque se están achicando y les resulta duro pasar a un departamento o, por el contrario; también están los que venden un departamento para buscar mayor espacio y no llegan a una casa y recalan en este tipo de viviendas”, agregó Oppel.

Algunas singularidades

En la ciudad de Buenos Aires, el PH promedio tiene una superficie de 95 metros cubiertos. Mientras que el barrio con PH de mayores dimensiones es Congreso con una media de 180 m2 de superficie total, 80m2 por arriba del promedio. Por el contrario, el centro y microcentro es la zona con PH más pequeños-alrededor de 70 m2 de superficie cubierta-. En Vicente López y San Isidro estas tipologías van entre 105 m2 y 120 m2 de superficie total, respectivamente.

Por María Eugenia Usatinsky, Sábado 25 de febrero de 2017
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

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La estabilidad, el mantenimiento y el seguro en la zona son claves; la inversión no debe superar el 15 por ciento sobre los desarrollos regulares.

Vivir integrado con la naturaleza.

La idea de vivir sobre el agua tiene antecedentes históricos en los canales de Amsterdam, en Holanda, donde las viviendas construidas sobre barcos reformados se volvieron parte del paisaje acuático y tradición local. La tendencia fue expandiéndose hacia diferentes modelos con diseños más complejos y elaborados que invitan a nuevas experiencias ¿Será que el futuro está en el agua?

Water Studio, creado por el arquitecto Koen Olthuis en Holanda, es uno de los estudios más reconocidos a nivel mundial por sus imponentes creaciones que plantean un salto de escala y llevan los proyectos flotantes a una nueva dimensión. Actualmente, por ejemplo, entre sus principales proyectos están las islas flotantes en Maldivias: imponentes islas de 1000 metros cuadrados que cuentan con residencias, playa y vegetación natural. En diálogo con La Nación, Koen Olthuis explica que las islas tienen la misma estabilidad que una isla natural, aunque flotan como barcos y están hechas con cascos de hormigón. Además, están diseñadas de manera autosuficiente para crear su propia electricidad gracias a células solares flotantes -una de las formas más sustentables de energía- y cuentan con un sistema de tratamiento de aguas. Olthuis señala las múltiples posibilidades que surgen en el agua, y se atreve a soñar diferentes proyectos, algunos de los cuales ya están en marcha, como una casa de temporada que pueda cambiar su forma según la estación, gracias a que sus partes pueden ser reconfiguradas para volverla más cerrada en invierno, y abierta en verano.

Olthuis plantea que a la hora de diseñar y construir proyectos sobre el agua es importante tener en cuenta la estabilidad, el mantenimiento, la autorización y seguro en la zona, pero sobre todo, capacitar a los contratistas locales para mantener los precios en un nivel que no supere el 10 por ciento o 15 por ciento sobre los desarrollos regulares. En este sentido, la logística puede hacer la diferencia, y señala que lo ideal es construir en un astillero y botar el edificio completo o isla en su destino.

“En todo el mundo las grandes ciudades en las zonas costeras están lidiando con la subida del nivel del mar y la creciente urbanización. Los desarrollos sobre el agua pueden aportar espacio, seguridad, y flexibilidad en estos casos”, dice Olthius, quien confiesa que la Argentina está entre su lista de deseos para futuros desarrollos flotantes: “Buenos Aires tiene las condiciones perfectas para dar un paso sobre el agua. La ciudad puede expandirse más allá de la costa y esta extensión puede aportar funciones flexibles que respondan a necesidades en constante cambio. Entretenimiento, vivienda, oficinas, eventos o parques pueden situarse en el agua y cambiar, reconfigurar y ajustarse a las necesidades dinámicas de la ciudad”, sueña el arquitecto.

Experiencias locales

En la Argentina ya hay emprendimientos que apuntan en esta línea. Madero Walk Eventos, el salón de eventos flotante en Puerto Madero, es uno de ellos. El arquitecto Alejandro Guillochón, gerente de obras de Criba, a cargo de su construcción, cuenta algunos de los pormenores de este proyecto que se construyó en dos etapas: la primera fue la construcción del pontón propiamente dicho -la estructura flotante- en Tigre y la segunda sucedió a flote en su lugar final, el Dique 1 de Puerto Madero, donde se construyó la obra de arquitectura sobre el pontón con diseño arquitectónico del estudio BMA.

Guillochón cuenta que este gran desafío empezó con la búsqueda de un astillero para realizar el pontón. Nadie entendía por qué hacerlo de hormigón y no de chapa naval, y las puertas se iban cerrando. Finalmente surgió la posibilidad de reacondicionar y habilitar la grada de construcción de los viejos astilleros Astarsa en Tigre, donde terminó llevándose a cabo la obra. El trabajo sobre los materiales fue crucial: el arquitecto señala que para el pontón se utilizó una fórmula de hormigón desarrollada con incorporación de aire, para evitar la formación de microfisuras. Además, durante el proceso se tuvo especial cuidado con el curado del hormigón a través de un sistema de riego continuo, y cuidando la acción directa del sol con un sistema de protección de media sombra.

La inauguración en marzo de 2013, después de mucho tiempo y esfuerzo, marcó un nuevo rumbo: “Se trata de una combinación perfecta entre el trabajo de una empresa constructora dedicada a obras civiles y la incursión en el mundo naval, a través de un artefacto que hoy es la estrella del agua en los diques del puerto”, resume la experiencia el gerente de obras de Criba, quien también subraya los beneficios de haber logrado un salón diferente, sobre el río y con vistas de la ciudad desde un lugar privilegiado.

Por otra parte, en emprendimientos relacionados con el ocio y el entretenimiento, las construcciones flotantes pueden aportar una experiencia exótica y diferente. El hotel Sofitel de Cardales también se animó a la construcción de suites flotantes: se trata de tres bungalows que flotan sobre la laguna e invitan al relax y al romanticismo.

Por Gabriela Koolen, Sábado 18 de febrero de 2017
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

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Enero marcó un abrupto salto en la cantidad de escrituras de compraventa en la ciudad de Buenos Aires, de acuerdo con el registro mensual del Colegio Público de Escribanos: marcó un 80,5% en relación con el año anterior.


De acuerdo con el informe, en enero de 2017 se realizaron 3.425 escrituras, que alcanzaron un monto total de $ 7.900 millones. Sin embargo, por razones estacionales, en comparación con diciembre de 2016, los actos declinaron 44,9% en cantidad y 37,8% en pesos, al equivalente a 496 millones de dólares al tipo de cambio promedio del mes que informa el Banco Central.

Por otra parte, en enero también repuntaron las escrituras formalizadas con hipoteca bancaria ya que se totalizaron 755 casos, 159% más que las registradas un año antes, pese a caer por factores estacionales 26,8% en comparación con el mes anterior, representaron el 22% del total, frente a 15,4% de un año antes.

Jueves 9 de marzo de 2017
Publicado en Indicadores y Finanzas de www.areas-digital.com.ar

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Existen más de 20 “modelos de nucleamiento familar” y los desarrolladores exploran nuevos nichos de negocios; arman proyectos customizados diseñados por quienes los habitarán.

Cada unidad lleva el proyecto de sus dueños

La tendencia a customizar está presente en diferentes ámbitos de la vida cotidiana. No debería extrañar entonces que los emprendimientos de vivienda vayan también en esta dirección. El arquitecto Darío López, director del estudio de arquitectura y desarrollo inmobiliario Arquitectonika, cuenta su experiencia con PH Jaramillo, un edificio personalizado en el que cada departamento lleva el sello de quienes lo habitan. El emprendimiento surgió a partir del encargo de unos clientes que convocó al estudio para gestionar la compra del terreno, proyecto y dirección de obra de un edificio de cinco pisos con departamentos en los que vivirían diferentes miembros de la familia. El proyecto significó un cambio de concepto en los modos de trabajar, ya que generalmente los inmuebles se hacen para los inversores, no para el usuario final. Además, la novedad era que todos querían participar en las decisiones referidas a sus departamentos, lo que derivó en un programa de necesidades adaptado a diferentes modos de vida.

Cada unidad tiene la misma cantidad de metros cuadrados, pero las diferencias se hicieron notar en los revestimientos, el amoblamiento de cocina o el volumen de los placares, hasta en la disposición y la cantidad de ambientes: uno de los departamentos, por ejemplo, cuenta con una cocina tradicional cerrada, mientras que otro, en el que vive una familia con hijos pequeños tiene una moderna cocina integrada. “En el caso del departamento para la pareja con chicos, en vez de dos dormitorios grandes, de cinco por cuatro, nos pidieron dormitorios anexados. Hicimos un dormitorio de diez por cinco para los dos chicos que tiene doble ventilación, es como un loft y está todo preparado para dividirlo por la mitad en el futuro y que queden dos dormitorios de cinco metros por cuatro”, detalla el arquitecto. Además, se construyeron dos monoambientes y un dúplex, que la familia decidió vender.

López explica que se trató de una experiencia que refleja la moda que crece en Buenos Aires y en las grandes ciudades, donde la gente busca cada vez unidades más personalizadas. “Cambiaron complemente las necesidades en muy pocos años, y la tendencia hoy es a la flexibilidad en los modos de uso. Generalmente en los edificios la rentabilidad de los desarrolladores e inversores aumenta cuanto más estandarizás. En este caso ellos eran propietarios y usuarios finales que habían recorrido toda la zona y no habían encontrado ningún edificio. Por eso decidieron salir a construir su propio lugar. Finalmente, no sólo les salió más barato que comprar un departamento nuevo a estrenar terminado, porque lo hicieron al costo, sino que además lo hicieron a su gusto”, sintetiza una ecuación que resultó bien para todos, y se convirtió en el puntapié que empujó al estudio a lanzarse a nuevas experiencias similares en otras zonas.

“¿De qué manera se pueden pensar las viviendas en la primera cuarta parte del siglo XXI? Hoy no se puede circunscribir en un modelo estático. La vivienda tiene que acompañar al crecimiento familiar, el decrecimiento y también a los impactos de la tecnologías y los cambios en la vida de las personas. Se han producido muchísimas modificaciones en la familia a lo largo de los últimos años, al punto de que hoy hay 27 modelos de nucleamiento familar. Todo eso abre un nicho, pero también saca de juego el modelo de vivienda para la familia tipo ¿Cuál es la vivienda “tipo” que hay que hacer? ¿De qué manera la arquitectura va a acompañar todos estos cambios en los modos de habitar?”, se pregunta, con visión a futuro, Daniel Silberfaden, al frente del estudio que lleva su nombre. Su rol como decano de la facultad de arquitectura de la Universidad de Palermo le permite combinar su trabajo en el estudio con tareas de investigación en contacto con las últimas tendencias.

Cuando Julián Aróstegui, un antiguo cliente del estudio que había comprado una fábrica de productos prefabricados para la construcción le encargó a Silberfaden hacer viviendas unifamiliares, esas inquietudes se canalizaron y dieron nacimiento al concurso Una Casa. El certamen abrió la propuesta y convocó a sesenta estudios a generar proyectos de viviendas que respondieran las nuevas realidades: desjerarquizar la vivienda, flexibilizarla y lograr que se adapte a los cambios de manera eficiente.

El resultado del certamen fueron cinco trabajos ganadores pertenecientes a los estudios: AtoT, BAAG, BaBO, Carballo Errasti Arquitectos y STC. Estos fueron contratados para realizar el proyecto y supervisar los prototipos que se están construyendo actualmente, hasta el ajuste de todas sus piezas. A partir de allí, la idea es comenzar con una producción en serie con viviendas que puedan comercializarse en shoppings y supermercados.

Prima Casa, el prototipo que diseñó el propio estudio Silberfaden, consiste en dos módulos de 25 metros cuadrados con cocina, estar y comedor, con una doble apertura y espacialidad, a los que se le pueden acoplar otros 25 metros cuadrados. Silberfaden destaca que se trata de una casa increíblemente bien aislada y con una estética de diseño. El material fundante son vainas de pvc que se rellenan de hormigón. Cada vaina viene con una plancha de aislante térmico y se van acoplando como capas de madera mediante un sistema de macho- hembra. La idea es que la casa se pueda customizar, y se trata de arrancar con un núcleo pequeño, que se pueda adquirir por aproximadamente 15.000 dólares.

El arquitecto hace una analogía con la industria automotriz para explicar la importancia de empezar a pensar nuevas formas de construcción que solucionen de manera más eficaz el tema de la vivienda evitando el desperdicio y abaratando costos. “Los arquitectos tenemos que hacer casas que la gente pueda comprar, y eso está fallando. En la industria automotriz, por ejemplo, se prueban los productos, y todos los años se incorporan tecnologías para que cada modelo supere al anterior en general, mientras que la industria de la construcción sigue igual desde hace cincuenta años. Este tipo de viviendas tiene un tiempo mucho menor de construcción, que puede ser de tres meses por ejemplo, y eso abarata los costos. Además, como se trabaja con un prototipo y se realizan pruebas, la precisión es mayor y disminuye el margen de error”, dice Silberfaden, para quien este tipo de viviendas es sólo una solución posible a la cuestión.

“El quehacer del arquitecto ha cambiado. Creo que la tendencia en viviendas es hacia espacios más móviles y flexibles, casas con múltiples posibilidades de crecimiento, que fluctúen en función de los hábitos de sus habitantes”, dice Agustín Moscato, del estudio AToT, uno de los ganadores del concurso Una Casa.

El proyecto que resultó elegido, cuenta Moscato, incluyó diferentes conceptos presentes en otros trabajos del estudio en viviendas, como una lógica de diseño flexible que permite que la casa incorpore tecnologías y pueda ir adaptándose. Los materiales también tienen un enfoque original: una de las novedades de la casa de AToT es que se utilizaron paneles frigoríficos. El arquitecto revela que se trata de un material que vale un 40 % de lo que cuesta el ladrillo y aísla el doble. Se trata, dice, de empezar a cambiar la mirada y encontrar soluciones diferentes a cuestiones que interesan a todos.

Por Gabriela Koolen, Sábado 18 de febrero de 2017
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

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