Con las décadas de aprendizaje que lleva el mercado se han dado algunos pasos favorables para el sector. Quedó atrás (en general) aquello de construir después de imaginar un proyecto sin cuestionarse cuáles son las necesidades existentes. Era cuestión de pálpito, pero no siempre con buena suerte. La repetición de un mismo modelo (unidades de tales dimensiones, por ejemplo) finalmente saturaba el mercado y en muchos casos la venta llevaba meses, más de lo esperado, y poca satisfacción en la comercialización. Del error se aprendió y entonces el planteo fue otro: ¿qué necesita hoy el que compra?

Años después se instaló como novedad la figura del desarrollador (que antes la protagonizaba de algún modo el constructor/inversor/broker), que acaparó ese sitio y se abocó a investigar antes de pensar en los proyectos, cuestionando y proponiendo ideas novedosas en función de lo que la gente pretende a la hora de mudarse. Así se han incorporado novedades en las viviendas modernas, pero a veces no parecen satisfacer del todo al comprador. Entonces, con buen criterio, en algunos proyectos a estrenar se establece que la terminación final puede quedar a gusto del propietario.

Se sumaron arquitectos y otros profesionales especializados, que añadieron nuevos ingredientes. Por ejemplo, la posibilidad de adaptar una unidad al gusto del comprador con un concepto de flexibilización, para lo que se proponen tres o cuatro variantes, que surgen del mismo estudio de arquitectura.

Esa flexibilidad también se ha aplicado a las unidades comerciales. En las oficinas es muy frecuente que exista esta opción porque se piensa en el futuro locador, que, en definitiva, es una empresa, que podrá elegir cómo plantear su layout según los metros cuadrados y requerimientos del personal que la compone.

Los cambios son permanentes. La búsqueda de nuevas soluciones, y en lo posible sin que esto implique una gran erogación extra, es parte de un desafío constante en un mercado dinámico (aunque en estos días parece mucho más lento), donde la competencia es feroz por anticiparse a lo que viene. ¿Cuáles serán los nuevos pasos para acercarse a la demanda? ¿Qué nuevas tendencias se volverán parte de una rutina imprescindible?

Adriana B. Anzillotti, 26 de junio de 2010.
Publicado en La Nación.

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