Los desarrolladores buscan satisfacer la demanda de unidades de entre 40 y 100 m2 en edificios con servicios; son espacios que permiten la personalización y la refuncionalización.

Que el edificio cuente con un salón de usos múltiple no se negocia.

Los avatares económicos que padece en los últimos tiempos la Argentina que en muchas compañías generaron la reducción de plantas de empleados y el achicamiento de gastos -fruto del incremento en las tarifas de los servicios, entre otros gastos-trajo un fuerte cambio en las demandas del mercado oficinas, el cual parece haber dejado -al menos por un tiempo- la búsqueda de locaciones amplias para concentrarse en unidades de dimensiones pequeñas con superficies que van entre los 40 y los 100 metros cuadrados.

Según los especialistas, el interés por este tipo de producto no sólo se centra en las pymes y en los profesionales independientes. Las grandes empresas también comenzaron a plantearse un cambio de paradigma laboral que profundiza aún más el modelo colaborativo.

Sin duda algo que queda claro al hablar con los referentes del sector es que esta multiplicación de factores amplía la demanda y estimula la oferta, planteando para los desarrolladores un nuevo desafío que les permita armar un producto capaz de satisfacer a estas nuevas necesidades sin dejar de ser rentable. “Esta dinámica dio lugar a un nuevo nicho que genera el nacimiento de edificios de oficinas o mixtos con plantas flexibles, de menor dimensión, en las que predomina un entorno de trabajo. Esta tendencia propone más espacios comunes de calidad como un business center, coffee lounge, terrazas, piletas, gym y social room entre otros” destaca Marcelo Buyo, gerente general de Grupo Portland que construye Palmera Bureau. “Es un edificio con unidades de oficinas chicas con los amenities de un edificio de lujo”, agrega.

Para Bruno Martino, director ejecutivo de la constructora Comasa, la mutación que vive el mercado está llevando al sector corporativo a un escenario que no es del todo desconocido dado que hace un tiempo ya se había vivido algo similar. “Este es un fenómeno que se instaló nuevamente en el sector corporativo. Su reaparición hizo proliferar nuevas obras, las cuales responden a los parámetros de calidad actuales, es decir que cuentan con diseño de espacios con altos niveles de personalización y muebles funcionales, pensados para profesionales independientes, empresas en crecimiento o pymes a las que se les dificulta el ingreso a oficinas tradicionales o que buscan asentarse en un punto estratégico con acceso rápido a Capital Federal y a todos los corredores”, relata el ejecutivo. Hoy la empresa que lidera desarrolla Vilanova Office, un complejo corporativo que busca transformarse en el primer business center del corredor oeste.

En medio de este escenario la personalización de las diferentes plantas de cada inmueble pasó a ser una de las mejores estrategias que encontraron los desarrolladores. Es la clave para poder ofrecer muchos tipos de oficinas en un solo inmueble. Hoy cada edificio presenta una amplia variedad de tipologías, que varía piso a piso.

Otra de las ventajas es que en muchos casos estos espacios hasta pueden ser diseñados en más de una ocasión permitiendo así la rápida y económica refuncionalización. “Brindarle al inquilino flexibilidad para que pueda elegir de qué manera armar su lugar de trabajo es uno de los diferenciales que agrega valor a un emprendimiento corporativo. “Así, un cliente puede diseñar su propio lugar acorde a las necesidades de su modelo negocio. Sin duda, esta tendencia de optar por oficinas de plantas versátiles está en crecimiento y cada vez cuenta con más adeptos”, cuenta Hernán Nucifora, que lanzó recientemente un proyecto denominado Campus Norte, que responde a este criterio y que se encuentra próximo a General Paz y Panamericana.

Algunos brokers que prefirieron mantener sus declaraciones en off the record afirmaron que no son pocas las empresas que ante el incremento de servicios como la luz y el gas, los consultaron invocando la necesidad de conseguir un espacio más pequeño pero que mantenga la impronta de los tradicionales inmuebles corporativos. Lo cierto es que ya sea, por aquellos que se encuentran en un momento de crecimiento como por los que buscan reducir sus erogaciones para salvar su empresa este tipo de inmuebles se convirtió en una de las vedettes del mercado en los tiempos que corren.

En la ciudad, la demanda tiene otro chip

En la ciudad de Buenos Aires el mercado de oficinas parece latir a un pulso diferente del que resuena en los alrededores de la Capital Federal. En el mercado porteño y en el de zona norte, la demanda busca más metros. Cuando hablan de unidades pequeñas se refieren a espacios que oscilan entre 100 y 500 metros cuadrados. Aquí los edificios a diferencia de los del Gran Buenos Aires cuentan con plantas flexibles pero de mayores dimensiones, las cuales también ofrecen la posibilidad de ser divididas entre varias compañías. Pero sin duda, la gran disparidad está en los servicios que reclaman los potenciales ocupantes a los desarrolladores.

“Hoy, a la hora de mudarse las compañías no solo buscan mejorar la eficiencia de sus plantas, acortar en muchos casos la distancia entre la casa y la oficina de sus empleados sino que además reclaman mejorar la calidad de trabajo. Para satisfacer esta demanda y la necesidad de contar con mayores atractivos, cada vez son más los desarrolladores que eligen sumar en sus edificios espacios compartidos para dar a sus ocupantes una mejor convivencia. En definitiva: mejores lugares de trabajo generan experiencias más gratas”, comenta Eleonora Lefevre, broker de la división de oficinas de LJ. Ramos.

Sobre las demandas de los empresas y de los posibles ocupantes Pablo Papadópulos, gerente de la división de oficinas de la misma inmobiliaria explica que en los últimos tiempos se experimentó un cambio notorio. “Si bien se buscan unidades más pequeñas, entre los pedidos que nos llegan, las empresas interesadas en mudarse quieren un área de uso común con una buena sala de reuniones, o un amplio salón de usos múltiples, gimnasio, vestuarios para damas y caballeros con un sector de duchas, cocheras y un área para bicicletas. Este último punto se convirtió en algo cada vez más importante para las compañías, debido a que su personal -la mayoría de ellos entre los 19 y los 25 años- opta por cuestiones ecológicas y de practicidad por moverse en bicicletas por la ciudad. Para cumplir con esta exigencia, los desarrolladores resignar tres cocheras, es decir unos 60 metros cuadrados para destinarlo al sector donde suelen entrar entre 25 y 30 bicicletas”, explica el broker.


Las unidades chicas

Los proyectos de micro-oficinas con amenities de lujo parece que no sólo forman parte de un fenómeno que se registra en las proximidades de la ciudad de Buenos Aires sino que recientemente comenzó a manifestarse en la propia Capital Federal. Según algunos especialistas, estos son ocupados por los denominados clientes golondrinas -personas o microempresas que se encuentran en transición y sólo permanecen en el lugar por uno o dos años-.

Uno de los ejemplos porteños de este tipo de desarrollos es Palacio Raggio, ubicado en diagonal a la Plaza de Mayo y donde se ofrecen unidades de entre 30 y 70 metros cuadrados. “Cuando compramos este inmueble nos dimos cuenta que había un segmento de profesionales desatendidos que buscaban en el casco neurálgico de la ciudad la necesidad de instalar sus operaciones en un punto estratégico a menor costo pero con mayor calidad y amenities de lujo. Así fue como decidimos que esta era una excelente oportunidad para empezar a incursionar en la ciudad de Buenos Aires con este tipo de productos, que desde hace un tiempo comenzaron a multiplicarse en zona norte. El tiempo dirá si teníamos razón o no al hacer esta apuesta”, concluye Rodrigo Fernández Prieto, desarrollador del proyecto.

Por Leandro Murciego, Lunes 24 de abril de 2017
Publicado en el suplemento Inmuebles comerciales e industriales del diario LA NACION

Etiquetas:  

Durante 2017, la demanda mantendrá el ritmo adquirido en los últimos meses del año pasado; la oferta sumará unos 160.000 metros cuadrados corporativos nuevos

Catalinas es la plaza elegida para estrenar pisos

El año último fue una etapa de grandes cambios y transformaciones que se reflejaron en un contexto macroeconómico más favorable para algunos rubros del sector. En este sentido, la construcción de oficinas estuvo cerca de los niveles récord de los últimos cinco años convirtiéndose en una de las vedettes del real estate.

Este crecimiento fue acompañado por una demanda fuerte que superó la nueva oferta reduciendo las tasas de vacancia e impactando en los precios. “La demanda convalidó rentas, al alza desplazando la frontera de los valores máximos gracias a la introducción de nuevos productos de alta calidad. El mercado respondió positivamente a los cambios de entorno incluso a pesar del persistente contexto inflacionario, presiones salariales y conflictos sindicales que aplacaron el optimismo. El resultado de este proceso ha sido un mercado fortalecido y más consolidado”, comenta Eduardo Di Buccio, research manager CBRE Argentina.

Algo de números

A fin de 2016, el inventario de oficinas clase A/A+ estaba compuesto por casi dos millones de metros cuadrados distribuidos en 199 edificios tanto en la ciudad como en la zona norte del Gran Buenos Aires. Otro dato significativo fue la producción de inmuebles de este tipo que durante el último trimestre de 2016 arrojó unos 38.700 metros cuadrados nuevos en los submercados de zona norte, la capital federal y el Distrito Tecnológico.

“A lo largo de 2016, la nueva oferta acumuló 122.056 metros cuadra-dos, un número que marca un considerable repunte de este indicador respecto de 2015 , doce meses que sumaron 47.984 metros cuadrados. El nivel de producción fue sustancialmente superior al año anterior e incluso por encima del promedio anual histórico de los últimos cinco años de 75.000 metros cuadrados”, agrega Di Buccio.

El submercado más importante fue el de Catalinas que se llevó el 55 por ciento de las nuevas superficies. Mientras que el proyecto que más miradas captó durante el cuarto trimestre fue para el back office de un banco privado nacional, ubicado actualmente en Chacarita.

Sobre 2017 Di Buccio augura que será otro año de gran expansión como lo fue 2016. “De cumplirse las proyecciones de entregas, se estarían sumando otros 159.815 metros cuadrados al inventario. En contraste con 2016, las futuras entregas se ubicarían en el corredor Libertador y en el Distrito Tecnológico”, explica Di Buccio.

La demanda marcó el ritmo del mercado en 2016. La absorción neta en Clase A/A+ acumuló 143.039 metros cuadrados, de los cuales, 48.162 se correspondieron al cuarto trimestre, siendo este último el más activo. “La recuperación de la demanda a niveles por encima de los últimos tres años, es evidencia de un cambio en la tendencia del mercado, fruto de un contexto macroeconómico más favorable”, cuenta Di Buccio. La demanda se mostró muy pro-activa hacia la nueva oferta, localizada mayormente en Catalinas y en los submercados del centro de Buenos Aires, representando el 58,8 por ciento de las superficies tomadas. Asimismo, la mayoría de las superficies recientemente entregadas fueron absorbidas en su totalidad, tanto en la comercialización previa a la entrega o porque se trataron de proyectos desarrollados a medida para un ocupante. El mercado cada vez más exigente parece reclamar proyectos flexibles y de calidad dos características que definen en gran medida a los emprendimientos que abrirán sus puertas en este 2017.

Por Leandro Murciego, Lunes 13 de febrero de 2017
Publicado en el suplemento Inmuebles comerciales e industriales del diario LA NACION

Etiquetas:  
La recuperación de la inversión extranjera, el efecto blanqueo y el interés de los fondos por cerrar acuerdos anticipan un año movido para el negocio corporativo

a

El mercado de oficinas es el que cosechó para este año la mayor cantidad de ilusiones. En él no sólo reparan desarrolladores, agentes inmobiliarios sino también inversores y usuarios finales. Y no es para menos, los analistas del sector prevén que este nuevo período se presentará como el tan esperado momento de despegue que incluirá el lanzamiento de una buena cantidad de proyectos impulsados en gran parte por la creciente demanda.

“Habiéndose normalizado el mercado cambiario, resuelto el conflicto con los holdouts, y la búsqueda del equilibrio fiscal por medio de un plan de reducción del gasto público el panorama económico es alentador y la evolución de la economía tendrá un efecto positivo, aunque no inmediato. El establecimiento de políticas económicas claras, que buscan un entorno más saludable, han generado expectativas sobre la recuperación de la inversión extranjera, lo que también podría contribuir al retorno del crecimiento”, sostiene Eduardo Prassolo, responsable de la división oficinas de Adrián Mercado.

Adrián Milberg, gerente de Marketing de Baigún Operaciones Inmobiliarias es más precavido y relata que “luego de un impasse, tímidamente el mercado de oficinas comienza a recomponerse. Es por eso que en el sector nació el optimismo. Además, hay que sumar el envión que aportará el despertar de las inversiones y el blanqueo de capitales”, coinciden Milberg y Eduardo di Buccio, research manager de CBRE.

Esto significa que el mercado estará potencialmente activo y los desarrolladores que ya han iniciado sus proyectos estarán mucho mejor posicionados a la hora de absorber la demanda futura. “Pero como el desarrollo de un edificio de oficinas es lento, no dura menos a 24 meses y la respuesta a demandas de superficies amplias no suele ser rápida, la consecuencia más lógica es una baja , sensible de la tasa de vacancia que generará un aumento en los valores de alquiler del m2. Probablemente, hacia fines del 2017 lleguemos a recuperar los precios históricos en dólares. Si éste escenario se cumple, las rentabilidades en este segmento del negocio inmobiliario serán sumamente atractivas, incluso a nivel global. Justamente por ésta perspectiva, hay fondos de inversión extranjeros que ya han hecho acuerdos con desarrolladores locales con el fin de explorar y desarrollar nuevas áreas comerciales, específicamente enfocados en oficinas corporativas y grandes clusters logísticos. Estas asociaciones estarán fuertemente activas a partir de este año”, interpreta Juan Pablo Gutiérrez, consultor inmobiliario, especializado en oficinas corporativas.

“Otra de las características de los próximos meses será la recuperación de edificios del centro porteño previamente liberados por entidades bancarias que buscarán mudarse a nuevas oficinas ubicadas en la zona de Catalinas”, comenta Domingo Speranza, presidente de Newmark Grubb Bacre.

Para Milberg los rubros animadores de esta nueva etapa serán las Pymes -que buscan departamentos de dos y tres ambientes para instalar sus oficinas en edificios aptos profesionales-, las empresas de servicios y las compañías mineras y agropecuarias que han crecido mu-ho en sus demandas de oficinas en los últimos meses. A ello habría que sumarle la demanda de firmas de tecnología y las empresas dedicadas al consumo masivo.

Los escenarios

Para Hernán Castro, brokerde Cushman & Wakefield, el corredor norte como el eje de la Panamericana y las proximidades al DOT continuarán convocando a los desarrolladores. “Quizá actualmente sea el submercado con más proyectos en ejecución” , afirma.

“Otro lugar que es blanco de todas las miradas es el terreno del Club Tiro Federal, allí muchos son los desarrolladores que aspiran a quedarse con ese espacio”, analiza Juan Farola, de Colliers Intenational.

Para Gutiérrez la ciudad de Buenos Aires sigue los pasos de las grandes urbes del mundo: la descentralización. “Por ese motivo seguirá profundizándose la migración hacia corredores de la zona norte de la capital Federal y del Gran Buenos Aires en donde la oferta inmediata de m2 estará a la altura de los estándares que demandan actualmente las compañías que tienen en proyecto su relocalización. Claramente las zonas premium de la capital también serán las que reciban más demandadas”, coinciden Gutiérrez y Mariana Stange, directora de la división de oficinas de LJ. Ramos.

Las propuestas

Entre las novedades que se esperan para este año se encuentra el proyecto de IRSA que se entregará a fin de año. “Este es un edificio con mucha historia, se trata de la antigua fábrica de lámparas Philips, en el barrio de Saavedra próximo al DOT, que actualmente se encuentra en proceso de reciclaje para convertirlo en un complejo de oficinas clase A, el cual preservará su carácter industrial. Esta obra de más de 25.000 m2 rentables ofrecerá plantas de 3500 m2 y contará con la presencia de la empresa Mercado Libre entre sus ocupantes”, explica Castro.

No muy lejos de allí, en Núñez, se destaca otro de los proyectos que está en proceso de ejecución: Centro Empresarial Libertador. “Un complejo de Raghsa que tendrá 29 pisos de altura y contará con 60.000 m2 rentables, con plantas promedio de 2500 m2. El edificio tendría certificación LEED Gold, cumpliría con normas NFPA contra incendio y de salir ahora al mercado de alquiler su m2 rondaría los US$ 34″, adelanta Di Buccio.

Prassolo aporta otros proyectos entre los que se destacan: Madero River Side, en Puerto Madero; Line Park Office, en Palermo Chico, y Carlos Pellegrini al 700, en el corredor de la avenida 9 de Julio. Desde Baigún existen varias propuestas de oficinas con estudios profesionales pero se destaca una torre de 30 plantas que estará ubicada en la esquina de de Corrientes y Paraná con un frente de casi 50 metros. “Este será un edificio inteligente con terminaciones de alta calidad ubicado en una zona que siempre se encuentra vigente y que tiene una demanda constante”, comenta Milberg.

Cuestión de precios

Los valores para este año arrancarán a partir de los US$ 27/m2 para los proyectos clase A; mientras que los de Clase A+ se ubica entre los US$ 30 y los US$ 35/m2. Las rentas anuales actualmente se encuentran alrededor del 8 por ciento, aunque el mercado espera que ese retorno oscile entre el 10 y el 12 por ciento en dólares. Para la venta, los valores del metro cuadrado de las oficinas más top cotizan cerca de los US$4000, mientras que las de clase A se venden a unos US$ 2500/ m2. Según los especialistas todo está preparado para que este sea un buen año para el sector, pero sólo el tiempo dará su veredicto.

Por Leandro Murciego, Lunes 9 de enero de 2017
Publicado en el suplemento Inmuebles comerciales e industriales del diario LA NACION

Etiquetas:  

El sector fue vedette en el mercado inmobiliario comercial; sumó más de 120.000 m2 con una absorción neta que fue la más alta de los últimos tres años

Sin dudas el mercado de oficinas fue una de las vedettes de 2016 dentro del sector inmobiliario comercial. El mercado experimentó un notorio repunte principalmente en lo productos premium (A+).

Según los analistas el cambio de algunas reglas de juego por parte del gobierno nacional le aportaron no sólo mayor confianza a los inversores sino también un marco jurídico Más claro para las empresas. Esta situación colaboró con el cambio de ánimo el cual estimuló tanto los proyectos de ampliaciones como los de reposicionamientos de muchas compañías.

Para Juan Pablo Gutiérrez, consultor inmobiliario, especialista en oficinas corporativas el año último fue “un tiempo de adaptación y reacomodamiento. Esta etapa sirvió para que las empresas comenzaran a desarrollar sus planes estratégicos que incluían desde relocalización hasta ampliaciones”, relata.

“El mercado respondió positivamente pese al contexto inflacionario, las presiones salariales y los conflictos sindicales que aplacaron el optimismo. El resultado de este proceso fue un mercado fortale-ido y más consolidado”, describe Domingo Speranza, presidente de Newmark Grubb Bacre.

Mariana Stange -de la división oficinas de LJRamos- y Hemán Castro – broker de Cushman & Wakefield- aportan otra visión sobre la misma etapa. “El pasado fue un año en el que los principales jugadores del mercado se recluyeron a la espera de indicios que invitaran a apostar en el sector”, coinciden.

Este escenario estimuló el crecimiento de la demanda que empezó a buscar nuevos lugares donde radicarse, como contrapartida la oferta acompañó con la incorporación de nuevos metros cuadrados. “La mayoría de las obras que se sumaron se incorporaron a los ejes tradicionales que habían quedado relegados en los últimos años por la falta de expectativas de los inversores. Estos inmuebles que pasaron a incrementar la alfombra de m2 libres en la mayoría de los casos fueron premium, un segmento que en los últimos 6 meses sumó unos 65.000 m2 en el centro y en el área de Catalinas y Plaza Roma”, explica Eduardo Prassolo, responsable de la división oficinas deAdrián Mercado Gestión Inmobiliaria.

Eduardo di Buccio, de CBRE agrega que el mercado A y A+ cerró el año con unos 122.056 nuevos metros cuadrados, es decir unos 47.984 m2 más que en 2015. Hoy el inventario de oficinas de estas dos clases alcanza a casi los dos millones de m2 distribuidos en casi dos centenares de edificios “, aclara Di Buccio. Estos nuevos metros cuadrados no ocasionaron modificaciones en lo que se refiere a vacancia dado que al momento de ingresar lo hicieron con ocupación plena. Lo que determina que se mantenga en un promedio de 6 por ciento. Las oficinas que aún quedan disponibles se concentran principalmente en la zona norte del Gran Buenos Aires y Puerto Madero, dos de los principales ejes.

“La absorción neta de 2016 fue la más alta de los últimos tres años y según los indicadores el sector continuará transitando por el mismo camino lo que incrementará los valores de renta”, comenta Speranza. En cuanto a precios promedio para alquilar se observó un mercado estable con una leve tendencia alcista. “En Catalinas y Plaza Roma se incrementaron casi un 9 por ciento, mientras que en otros ejes menos demandados treparon hasta 4 por ciento. Con estos aumentos el valor del m2 en la ciudad de Buenos Aires rondó entre el US$ 24y US$ 35 dóla-res”, concluye Mercado.

Según Castro, el segmento terminó ofreciendo una tasa de rentabilidad anual de entre el 7 y el 8 por ciento, indicadores que servirán como punto de partida para esta nueva etapa de 2017.

Por Leandro Murciego, Lunes 9 de enero de 2017
Publicado en el suplemento Inmuebles comerciales e industriales del diario LA NACION
Etiquetas:  

Con poca oferta de metros para alquilar y una demanda que se reactiva, los especialistas anticipan un incremento de los precios para 2017 y mayor renta para los inversores.

La foto actual es un mercado optimista y expectante. Hay pocos metros disponibles y una demanda inquieta. El segmento corporativo respira. Viene de vivir un pasado para el olvido. El negocio fue uno de los más afectados por el cepo cambiario: los inversores desembolsaban dólares y cobraban “los billetes verdes” del Banco Nación a una cotización de $ 9,80. “Fueron 12 años de parálisis sin la llegada de compañías del exterior, en los que el movimiento estuvo centrado en empresas que se achicaban o agrandaban. No puede explotar en un año. Pero, sin duda, es un mercado sano”, aclara Mariana Stange, directora de la división de Oficinas de L.J. Ramos.

Hoy, la vacancia de las oficinas clase A -las de más alta gama- ronda entre el 7 y el 8 por ciento, uno de los porcentajes más bajos de América latina. De todas formas se trata de un mercado chico, de alrededor de 700.000 metros en la Capital Federal y 300.000 en zona Norte. “La demanda prácticamente igualó, por primera vez en años, a la oferta de nueva superficie. En los primeros nueve meses de año, se duplicó la absorción neta acumulada respecto del mismo período del año anterior, alcanzando los 65.300 m2″, detalla Herman Faigenbaum, director General de Cushman & Wakefield.

Catalinas mantiene su atractivo, con un valor promedio de alquiler de US$ 27/m2 para la oferta usada y de entre US$ 32 y US$ 35/m2 para los pisos a estrenar. “Los nuevos proyectos ya están prácticamente colocados, lo que convalida un aumento de precios para el 2017″, afirma Domingo Speranza, director General de Newmark Grubb BACRE. Patricio Weiss, presidente de Castro Cranwell & Weiss, coincide en que Catalinas -Plaza Roma sigue siendo la zona más consolidada, “con alquileres que superan los US$30/ m2, mientras que los valores para los proyectos ubicados en la Panamericana rondan entre los US$ 22/ m2 y los US$ 25/m2″.

En cuanto a zonas calientes, Speranza detalla que las manzanas ubicadas entre Alem y Madero convalidan valores de alquiler de US$ 30/ m2, por encima del promedio de ese submercado. El dato no es menor si se tiene en cuenta que es un área que contará con algunos proyectos de estreno. Se entregará la torre que Eduardo Costantini le vendió al BB-VA, de la que queda sólo un piso disponible para alquilar, que se ofrece a alrededor de US$ 38/m2. “Todavía estamos lejos de los valores históricos. En 1996, el República se ofrecía a entre US$ 42 y US$ 45/m2″, detalla Stange. “Este es un mercado que depende de la actividad económica. Si las empresas no crecen, no hay movimiento”, aclara Héctor Salvo, gerente General de Raghsa, que ya colocó los 30.000 m2 de la torre de Belgrano Office a un promedio de US$ 25/m2. “Con estos números, vamos a recuperar la inversión de US$ 54 millones en 20 años”, afirma.

En 2017 el Banco Macro es otra de las entidades que desembarcará en Catalinas. A estas mudanzas, se suma la anticipada por el Santander Río hacia San Telmo. Movimientos que anticipan “una nueva city porteña” con alrededor de 40.000 m2 libres de oficinas clase B en pleno Microcentro, que hoy se alquilan entre US$ 15 y los US$ 22/m2, dependiendo la ubicación. El desafío será la relocalización de empresas que configurarán un nuevo escenario en el Downtown porteño. “Hay oportunidades en oficinas de entre 300 y 700 metros. Respecto a los edificios que quedarán vacíos, tendrán que ser reciclados o puestos en valor para presentarlos en el mercado”, aclara Weiss.

Por efecto blanqueo, las operaciones de venta también dieron señales de reactivación. “El mercado está tomador para superficies desde los 150 m2 a 10.000 m2, y se concretaron varias operaciones entre los 3000 y los 6000 m2″, detalla Carlos Boero, gerente Comercial Oficinas y Edificios en Block de Toribio Achával.

Un dato: están en oferta 9000 m2 en Bouchard Plaza, único block en venta de Plaza Roma, a un promedio de US$ 5100/m2. “Es una operación de más de US$ 40 millones con inquilino cerrado en una zona en la que la construcción de la autopista ribereña la pondrá aún más en valor”, detalla Stange, quien también tiene en cartera 14 pisos del edificio Intercontinental Plaza, en la calle Moreno, a un promedio de US$ 3850/m2.

En síntesis, tras años de una actitud “watt and see”, los inversores empiezan a mirar el terreno corporativo. Con la salida del cepo, la renta mejoró. En un año pasó de estar en el orden de entre el 4 y el 5 por ciento anual en dólares al 7 por ciento”, justifica el aumento de consultas Boero.

Por Carla Quiroga, Lunes 31 de octubre de 2016
Publicado en el suplemento Inmuebles Comerciales del diario LA NACION

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Etiquetas: