Impulsado por los cambios de hábitos, el mercado de Pinamar y sus alrededores propone una oferta diferente de la tradicional; los proyectos.

Algo está cambiando en la costa. Las modificaciones en los hábitos turísticos está mutando la demanda de real estate en el mar argentino. Los players trabajan en dejar atrás el concepto de “la playa solo en verano”. Generan proyectos y posicionan a la costa como un destino que ofrece servicios de vacaciones y también de vivienda permanente. De hecho, una de las novedades de la temporada fue el lanzamiento de Northbeach que promete convertirse en un nuevo destino . Es un pueblo de mar ubicado sobre 278 hectáreas en el kilómetro 378 de la ruta interbalnearia 11. “Es mucho más que un proyecto, será un nuevo destino en la costa Argentina “, afirma Enrique Kilmurry, gerente del área responsable de la comercialización de Northbeach. El desarrollo se emprendió bajo un nuevo concepto de barrio cerrado de edificios con todos los servicios inclusive un centro comercial. La premisa es satisfacer todas las necesidades dentro del mismo destino. “Une los beneficios de los barrios cerrados con la comodidad y el bajo mantenimiento del departamento, y le suma un entorno de servicios como el open mall, con oferta gastronómica, cines y mercados. Además del área deportiva con canchas de futbol, tenis, rugby, polo y una cancha de golf de nueve hoyos. “Al ser un emprendimiento que busca ser un destino en si mismo, tenemos tipologías para todo tipo de cliente “, agrega.

Tiene unidades de uno, dos y tres dormitorios, y penthouses de cinco dormitorios con precios que parten desde los US$ 200.000 hasta US$ 1,1 millones con un valor promedio de entre US$ 1800/m2 y los US$ 2500/m2. “Está pensado en la forma de como se veranea en el mundo. Todas las unidades cuentan con el servicio opcional de limpieza y servicio de playa”, detalla Toribio Achával, presidente de la inmobiliaria homónima que comercializa el proyecto desarrollado por el Grupo Cioffi. La mayoría de los compradores son ex dueños de casas que buscan una opción con más contención. La primera etapa que incluye las seis primeras villas al mar, el centro comercial, los caminos, la seguridad, el área deportiva y la cancha de golf se entrega en marzo de 2018.

“Pinamar es un destino en crecimiento y con mucho potencial, planificada para que se siga expandiendo”, afirma Enrique Shaw, vicepresidente de la desarrolladora Pinamar SA. Se refiere en concreto aun fenómeno que crece: el de la población flotante. Es decir personas que se instalan en el verano y luego van alternando durante el año. “En Pinamar, los residentes permanentes aumentan a un ritmo de 7 por ciento anual. El padrón electoral creció 80 por ciento en los últimos diez años mientras que en el país el incremento fue de 10 por ciento en el mismo período”, cuantifica Shaw quien afirma que la apuesta en la costa tiene un doble beneficio, porque se usa, y al mismo tiempo puede obtener una renta. En su proyecto Pinamar Norte, el desarrollador ofrece lotes unifamiliares de entre 900 y 1.300 m2 con precios que oscilan entre los $1,2 millones y los $ 2 millones. Mientras que en el área del golf tiene lotes internos desde los 850 m2 hasta los 1.200 m2, con un costo que varía entre $ 900.000 y $ 1,5 millones. “Además tenemos una manzana inserta en la cancha de golf con lotes de 909 a 1966 m2, con valores que parten en $1,5 millones y llegan a $3,4 millones. Shaw anticipa que Pinamar Norte y el barrio Náyades ubicado cerca del centro —con incidencias de tierra de US$300/m2 –son las áreas con mayor potencial. El empresario también trabaja en otro loteo sobre la avenida Bunge destinado a desarrollistas para la construcción de edificios.

A la hora de hablar de precios, en el centro el valor del m2 oscila entre los US$ 2000 y los US$ 3000. Uno de los proyectos más ambiciosos es el que levanta el grupo KWZ. Se trata de B Twins, de US$ 20 millones de inversión. Es un complejo de dos torres con amenities con un precio promedio de US$ 3250/m2.

Otro de los lanzamientos es Dunas de Pinamar, un desarrollo que se llevará acabo sobre 177 hectáreas de médanos y bosques con 40 sólo de dunas. Según explica Leonardo Binetti, director comercial del emprendimiento. La iniciativa constará de cuatro etapas. “Cada una es un village y está integrado por 200 lotes unifamiliares”, describe, enfatizando que la primera entrega está prevista para 2019 y que el precio promedio del lote ronda los US$ 40.000, monto que varía, por ejemplo, de acuerdo con la forestación del lugar. “Serán ocho edificios de tres pisos , con unidades de dos y tres ambientes con un valor de US$ 2000/m2″, detalla Binetti y agrega que también habrá chacras con terrenos de entre 5000 y 10.000m2. El proyecto contempla un club hípico y otro vacacional con el que buscan que Pinamar sea el lugar a visitar durante todo el año. Almar es un complejo residencial de 100 unidades en Náyades. “El valor del m2 ronda los $ 32.000″, explica Javier Ortega, socio del emprendimiento que invirtió US$ 2,5 millones en la tierra. Ofrece una financiación a 36 meses durante la obra; y otra modular de 100 cuotas, con un anticipo de 30 por ciento y cuotas que parten del orden de $16.000 ajustables por CAC . “Se ha diseñado de modo que, a partir de la entrega de la unidad, se paga con la renta turística”, finaliza el ejecutivo.

Por Victoria Aranda, Sábado 21 de enero de 2017
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

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Un estudio anticipa que un inmueble comercial ubicado en Mar del Plata deja una renta de entre 7 y 8 por ciento; qué inversión demanda la apuesta.

El alquiler de unirunueble comercial en la costa atlántica brinda una rentabilidad  superior a la que ofrece un departamento en Buenos Aires. Esta es una de las conclusiones del equipo de estudios económicos del sitio especializado ZonaProp que analizó el negocio comercial a orillas del mar. El mismo informe estableció que la rentabilidad bruta anual de un local en Mar del Plata ronda entre el 7,4 y 8 por ciento.

Porcentajes que están por encima de lo que deja el negocio de renta de una unidad residencial en plena ciudad de Buenos Aires que estiman en el orden de 5,1 por ciento. “Una de las razones que explican la mayor renta es la escasez en la oferta de inmuebles comerciales para alquilar en relación a su demanda, si se lo compara con la ciudad de Buenos Aires”, apunta Federico Barni, CEO de ZonaProp.

Sin embargo, de acuerdo con las mediciones del sitio, el volumen de oferta registra un incremento respecto a principios de año y al mismo periodo del año anterior. “No hay inconsistencia”, agrega el directivo. “Aun cuando hay un aumento en la oferta de locales, persiste la presión de la demanda que hace que el precio pueda mantenerse elevado y que la rentabilidad del inmueble comercial sea mayor que la de un departamento en Buenos Aires”, analiza.

Respecto a la oferta de locales, el informe cuantificó a comienzos de diciembre una oferta de 340 locales en alquiler en toda la costa. De ese número, la mayoría, 85 por ciento se ubicaba en Mar del Plata, secundado por Pinamar. “No ha ingresado nueva oferta de m2 comerciales en alquiler en Mar del Plata”, afirma Horacio Espatolero, vicepresidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de esa ciudad. Agrega que si bien hay zonas donde prácticamente no se comprueba vacancia como la zona de Güemes en Playa Grande, hay otras en las que cuesta conseguir nuevos inquilinos. Respecto a los precios, afirma que se mantuvieron fijos y en algunas ocasiones se negociaron rebajas. En datos concretos, alquilar un local comercial de 35 m2 en Mar del Plata cuesta un promedio de $ 7140 mensuales. Es decir, alrededor de $204/ m2. Como suele ocurrir en la valuación de inmuebles, el precio del m2 tiende a disminuir con la superficie. De hecho, ZonaProp indica que el alquiler de un inmueble de 80 m2 cotiza $13.440 al mes, mientras que uno de 180 m2 ronda los $ 23.760.

A la hora de analizar, cuánto hay que invertir para tener un inmueble comercial en alguna ciudad cercana al mar argentino, el estudio relevó un local comercial de 35 m2 en Mar del Plata tiene un precio medio de US$ 75.075, lo que representa un promedio de US$ 2145/m2. Mientras que un inmueble de 180 m2 se vende en US$ 243.000. Actualmente hay 850 locales comerciales en venta en toda la costa atlántica; 80 por ciento de esa oferta se ubica en Mar del Plata.

Con el 11 por ciento de la oferta en venta y el 8 por ciento de alquiler, Pinamar ocupa el segundo lugar en el mapa del mercado de las ciudades balnearias, En esta plaza, los precios también mantuvieron los valores del año pasado. “En los casos que hubo aumento, fue mínimo “, explica Guariniello. En el mercado estiman que un punto de venta de una planta baja y primer piso de unos 35 m2 en esa ciudad balnearia se renta por $200.000 la temporada/año, libre de todo gasto. Los rubros de mayor presencia son la indumentaria, el calzado y los accesorios, y por ahora no se vislumbra alguna zona comercial nueva en la ciudad.

En Cariló, la corredora Claudia Liscio coincide en que los precios de los alquileres no han variado de un año a otro. “Las renovaciones han costado mucho”, puntualiza., reconociendo que ésta no ha sido la mejor época en cuanto a demanda. “Aun cuando acá se levantan las persianas de jueves a lunes, las ventas son pocas y los inquilinos tienen gastos fijos”, explica la mujer que trabaja en la inmobiliaria local Santamarina En números concretos, un alquiler promedio de un local chico de 30 m2 oscila entre $ 30.000 y $ 40.000 por temporada Liscio agrega que también se comercializan otros formatos, como los gazebos, de 2 x 2 o de 1,5 x 1,5, en general, administrados por los paseos comerciales o por sus propios dueños.

“Desde hace tiempo, hay cambios en el comportamiento de las grandes marcas que antes alquilaban locales en Cariló más allá de que vendieran o no”, afirma Liscio y finaliza: lap resencia y promoción ya no alcanza, en la temporada también buscan rentabilidad y no siempre consiguen ese resultado”.

Por Victoria Aranda, Lunes 16 de enero de 2017
Publicado en el suplemento Inmuebles comerciales e industriales del diario LA NACION

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Según los inmobiliarios el Real Estate de esa ciudad costera goza de muy buena salud; actualmente en la urbe se construyen modernos edificios de calidad de gran nivel que renuevan un centro para vivir como ir de vacaciones

MAR DEL PLATA. Este período previo a elecciones presidenciales, siempre empapado de incertidumbres y ávido de señales claras, justifica el respiro que se toma el mercado inmobiliario en la costa. Una excusa válida, por cierto, para un movimiento muy tranquilo que la actividad de compra y venta de propiedades mantuvo durante casi todo el año.

Aún así se puede asegurar que la industria del ladrillo está con vida, goza de buena salud y el ritmo de sus latidos va al compás de las construcciones en marcha que incluyen un combo de modernos edificios de departamentos, emprendimientos comerciales y un repunte en todo lo que hace a nuevas viviendas unifamiliares.

La principal propuesta, o al menos la más vistosa, está de cara al mar. Y la mayor atracción, como ocurre desde que se habilitó la obra, es Maral Explanada, el desarrollo que contempla tres torres de más de 20 pisos con el fenomenal valor agregado que implica el haber sido diseñadas por el arquitecto tucumano César Pelli. La primera unidad está lista en su estructura, en etapa de colocación de aberturas y próxima al avance de la instancia final, que atenderá sus interiores.

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Un balneario cotizado mantiene su estilo y suma torres; muchos de los proyectos están pesificados y los barrios privados tienen propuestas financiadas.

PINAMAR.- Cuentan por aquí que un muy destacado futbolista, todavía con desempeño en Europa y figura del seleccionado argentino, hace un par de temporadas se aseguró tierras y en silencio avanza con un proyecto inmobiliario. Uno de sus colegas con similar trayectoria intenta lo propio en Cariló, donde otra figura que ya colgó los botines marcó el camino en esto de asegurar su capital con inversiones en destinos de la costa atlántica.

Los ladrillos dan garantías y lo confirman los desarrollos que se dan en la zona. Los turistas que lleguen este verano se sorprenderán con el avance logrado por torres que están en distinta etapa de construcción, la mayoría a los lados de la avenida Bunge que da la bienvenida a pura obra.

Varias de esas edificaciones llevan ya un puñado de años desde que comenzaron las excavaciones. Con sus vaivenes y matices, vinculados a esta economía, el ritmo de construcción sigue sostenido y constante.

A la par y no demasiado lejos de estas torres de perfil premium, otro rango de compradores se interesa por lotes en áreas que interesan y mucho a aquellos que son o pretenden ser residentes en esta localidad, que poco a poco crece en población y logra actividad más pareja sin depender de la suerte de una temporada estival.

Los operadores inmobiliarios consultados por la nacion reconocen tanto que la construcción no se detiene como que los contratos por ventas de propiedades se mantienen en una etapa de transición. Se cierran operaciones, pero muy lejos de los volúmenes que se lograban hace tres años, en tiempos previos a los límites que rigen en el país para el mercado cambiario. Los planes para acceder a inmuebles con pagos en pesos y planes de cuotas mantuvieron viva a la industria en estos tiempos recientes y con límites para acceder a dólares.

El lote de torres que renueva la imagen de avenida Bunge y alrededores incluye a Positive Tower, con 32 departamentos, y el cada vez más avanzado complejo Zentiva, con características de condohotel. Otras propuestas también con amenities -aunque con menos pisos, como la serie de desarrollos La Renata- están en el mercado con aceptación. Se ofrecen departamentos de dos ambientes a estrenar desde 80.000 dólares, a razón de 2400 dólares el m2.

Estos y otros desarrollos tienen el financiamiento en 24 cuotas como una de las puertas para abrirle paso a las operaciones. La aceptación de pesos es otra variable que incide a la hora de encontrar el sí de los interesados.

Los loteos que Pinamar SA habilitó para desarrollo de barrios residenciales como Álamos y Tridente tuvieron resultados prósperos gracias a la aplicación de alternativas de pago.

La construcción de viviendas se mantiene. En el extremo norte, casi en el límite con el parador La Frontera, se ven las expresiones de mayor magnitud, ya a ritmo moderado y con otro estilo arquitectónico, de aquellas propiedades de categoría que le cambiaron la cara a estas playas en la década del 90.

Por aquella zona también han tenido algo de suerte aquellos que sacaron a la venta unidades en complejos. Con valores que oscilan entre los 300.000 y 450.000 dólares se ofrecen departamentos de 4 ambientes. Con servicios, claro, que justifican la cotización.

Por Darío Palavecino, Sábado 4 de octubre de 2014
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

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En la primera década de este siglo, la afluencia de turistas y visitantes se había mantenido como en los 90;los últimos cuatro años, el mercado inmobiliario está menos activo, al ritmo de los avatares económicos.

CARILÓ (Enviado especial).- A más de 20 metros de altura, allí donde se logra la mejor vista a las playas que tienen al otro lado de la calle, pero también donde más se sufre el frío viento que sopla seguido y con fuerza, los obreros ajustan encofrados, acomodan fierros y esperan por el hormigón para sumar un piso más a lo que en seis a ocho meses será un nuevo apart para el balneario.

Un panorama muy parecido al que se puede ver a medida que se avanza desde la ruta 11 hacia la costa de Pinamar. Torres de departamentos empiezan o terminan de tomar forma a partir de proyectos que se pusieron en marcha en los últimos tres o cuatro años.

Más camas para turistas y residentes en destinos que crecieron a ritmo vertiginoso en los años 90, mantuvieron desarrollo sostenido durante la primera década de este siglo y en los últimos cuatro años viajan con su mercado inmobiliario al ritmo de la economía y, por qué no también y como pocas veces en las últimas semanas, los títulos de los diarios.

Las restricciones a las operaciones con moneda extranjera son un ejemplo contundente del primero de los casos. Un dólar confuso, con variadas cotizaciones, enfrió la compraventa de propiedades hace un tiempo. Y cuando en las portadas el término default se volvió familiar y creíble, como en estos días, los teléfonos y mails de las inmobiliarias del centro comercial se enfrían.

Los desarrollos que se vendieron o venden en pozo, en pesos y con financiación son los que mejor aceptación y dinámica han logrado para mantener vivo el ramo. Lo ya construido y usado, en cambio, está bastante frenado.

Los complejos multifamiliares que están en marcha en Cariló se cuentan con los dedos de una mano, la mayoría como continuidad de proyectos que venían en marcha y sólo uno está en etapa previa a los cimientos.

Que sean pocos los emprendimientos de este tipo tiene algo de lógica que va más allá de la economía: en Cariló casi no quedan lotes disponibles en áreas que permiten la construcción de hoteles, apartamentos o cabañas.

Pero donde quizá se siente más el golpe es en el desarrollo de unidades unifamiliares. El promedio de casas y chalets en obra cayó más de un 30% respecto de años anteriores en un balneario acostumbrado a que cada temporada se estrenen entre 90 y 100 propiedades.

“No se puede decir que el mercado esté parado, porque se concretan operaciones, pero lo cierto es que estamos viviendo un momento muy tranquilo para el sector”, confió Sara Vallo, de Constructora del Bosque, una de las principales operadoras inmobiliarias de Cariló. 

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