Corrientes no ha perdido su magia. En el tramo que va desde Callao hasta la
avenida 9 de Julio existen hoy 25 salas teatrales funcionando a full, con
espectáculos del más variado género. Todo un imán para la pléyade de porteños,
provincianos y turistas que, sobre todo el sábado a la noche, cumplen un antiguo
y eterno rito que esta calle ofrece en plenitud: ir al teatro y después, a
comer.
Concluido hace dos años el ensanche de las veredas, en este tramo
de la avenida empezó a tener lugar un cambio en el destino de los locales.
Armando Pepe, de Armando Pepe SA y uno de los fundadores de la Cámara
Inmobiliaria Argentina, dijo que se contabilizan al día de hoy 22 locales de
venta de indumentaria (ropa, calzado y cueros).
"Sin lugar a dudas
-explica- esto se está dando por la gran afluencia de turistas en la avenida que
concurren a las salas teatrales."
Destacó que la demanda de locales se
ha convertido en un fenómeno significativo en el trayecto que va desde
Corrientes al 1700 hasta el 1100.
En este momento existen allí 28
quioscos de diarios, revistas y libros, y 12 de venta de flores.
Aunque
no ha perdido un ápice de su condición de Broadway de Buenos Aires, muchos
porteños observan un rasgo que rompe una tradición distintiva de esta arteria:
la disminución de los locales destinados a librerías de viejo. En contrapartida,
abundan los comercios de libros nuevos.
Un rubro que, según Armando
Pepe, prospera es el hotelero. La empresa Francesa Accord de Hoteles está por
construir dos en Corrientes al 1300 (uno de la cadena IVIS y otro, de la cadena
Sofitel, ambas del mismo grupo). Además, se está por desarrollar en el gran
terreno donde hace años funcionó el teatro Politeama -Corrientes al 1400- un
importante edificio de oficinas, hotel y viviendas.
También en
Corrientes al 1700 se construirá un edificio de oficinas de gran categoría, y se
está construyendo en la esquina de Corrientes y Callao uno de oficinas. "Este
resurgimiento de la avenida -observa Pepe- ha hecho también que la mayoría de
los locales establecidos estén produciendo un aggiornamiento en los mismos.
"Una vez más vemos cómo el turismo internacional cambia una cara de la
ciudad que estaba devaluada desde hace años", agrega.
Según su opinión,
sería bueno que el GCBA concluya con el amoblamiento urbano de este sector tal
como se anunció que se efectuaría una vez concluidas las obras del ensanche de
veredas, bancos o asientos, estacionamiento ordenado de motos y bicicletas, y
emprolijamiento de la gran cantidad de quioscos de diarios y revistas. "También
habría que ordenar a la gran cantidad de vendedores ambulantes que ocupan mucho
espacio en ambas veredas.
"Lo único que realizaron además -opina- fue el
cambio de sistema de alumbrado (cuyas columnas están todas permanentemente con
motos y bicicletas encadenadas) y la colocación de cestos para residuos, que por
cierto quedó muy bien.
"Este tramo -apunta Pepe- llegará a recuperarse
en plenitud gracias a todos los restaurantes, bares y las confiterías sumados a
los teatros el mote que tuvo por años Corrientes:
La calle que nunca duerme
."
Marea humana Lo cierto es que no hay duda de que
si algo destaca a Corrientes es la vitalidad de una movida cultural que atrae
por igual a turistas y público local, pero no hay que olvidar la importancia que
tiene como área de oficinas, dado que se halla en plena zona de Tribunales y
cerca del microcentro.
Por eso, la multitud que transita durante el día
las veredas de esta avenida no tiene comparación, en número, con la de ninguna
otra arteria.
"Es una verdadera marea humana", comenta Carlos, encargado
de un puesto de diarios y revistas, que afirma haberse beneficiado del ensanche
de las veredas.
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Un sector de la ciudad que nunca pierde
su ritmo
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Una gran vidriera con mucho para
caminar Carlos A. Paredes, de la firma inmobiliaria Paredes
& Co. SA, observa que hubo un perceptible cambio en los valores desde que
las veredas se ensancharon.
Agrega que la rentabilidad de los locales
comerciales de esta calle está en continuo crecimiento "ya que se están
colocando marcas importantes".
Al referirse a los precios, Paredes da
como ejemplo un local de 4 metros de frente por 30 metros de profundidad, que
estaría en el orden de los 12.000 pesos más IVA, o de 400.000 dólares en venta.
En la medida que el frente es más grande o si se hallan ubicados en
esquina, los valores son mayores. En el caso de los locales con vidriera más
pequeña los valores bajan.
Según indica Paredes, estos valores se
mantendrán igual, tomando como constantes el aumento que se produzca por la
inflación.
Por su parte, Marcelo B. Goldstein, de Goldstein Propiedades
SRL, no nota un cambio de valores locativos luego del ensanche de la avenida,
"aunque éste, sin duda, favorece el desarrollo de las actividades comerciales".
Un rasgo que advierte Goldstein es que a partir del restablecimiento de
la actividad comercial (luego de la crisis económica de 2001) se presentó un
concreto aumento de la demanda por sobre la oferta de locales comerciales en
ubicación destacada.
Esto generó, observa, "un buen posicionamiento de
valores, situación que se mantiene en la actualidad. La renta anual oscila en un
10%, sin sufrir ningún cambio significativo, en lo que va del año".
En
esta arteria se alternan locales comerciales de pequeñas y grandes dimensiones
con oficinas aptas para el desarrollo de actividades comerciales-profesionales.
Los rubros son totalmente variados, de cadenas a locales comerciales de
explotación media.
Tanto Goldstein como Paredes prevén para esta zona un
futuro favorable, sin grandes cambios en los valores y con una demanda
sostenida.
No hay que olvidar, asimismo, que un factor positivo para
tener en cuenta es el permanente aumento de turismo.
De todo como en botica La mítica
Corrientes, sobre todo en el tramo que va desde Callao hasta avenida 9 de julio,
es un microcosmos donde ninguna rama del comercio está ausente. A cada paso es
posible toparse allí con todos los rubros: restaurantes, pizzerías, McDonalds,
teatros, garajes, librerías, disquerías, florerías, locutorios, farmacias,
deportes, indumentaria, accesorios, zapaterías. Por eso, a su condición de polo
cultural une la de inigualable emporio comercial. En cuanto a locales, los hay
de todo tamaño. El costo del alquiler de uno de 100 m2 de una sola planta oscila
alrededor de los 5000 pesos. Cuando se trata de uno ubicado en sótano, planta
baja o primer piso, el valor sería de un 30% menos. En lo que se refiere a los
valores de venta, las inmobiliarias consultadas coinciden en referir que
asciende, en general, a una cifra de 2000 dólares el metro.
Bartolomé Vedia Olivera, 6 de agosto de 2007
Publicado en La Nación