Los departamentos en el techo de la ciudad son los preferidos de los
compradores de target alto, atraídos por las incomparables visuales, la escasez
de ruido y la gran luminosidad. Una unidad de este tipo, a partir del piso 30,
está en el orden de los US$ 4000 y 5000 el m2.
Aunque se supone que siempre es fuerte en el hombre el sentimiento de apego a
la tierra, los constructores de edificios saben bien que la mayoría de la gente
prefiere alcanzar el cielo. Por eso, el prestigio de los pisos altos crece día a
día.
Por lo visto no ha bastado la experiencia de la Torre de Babel para impedir
que muchos consumidores elijan vivir en los pisos más altos de las torres de
alta categoría. Los operadores coinciden en señalar que los compradores e
inquilinos se ven fuertemente atraídos por aspectos como las visuales de la
ciudad, la escasez de ruido y, sobre todo, la ventilación. Además el vivir en un
piso extremadamente alto genera economía en los servicios de energía eléctrica,
puesto que mientras más alto es el piso mayor luminosidad natural recibe. En
Buenos Aires el edificio más elevado es hoy El Faro, que se yergue con sus 171
metros en Puerto Madero.
Para Susana Giovinazzo, directora comercial de Raghsa, los mejores y más
grandes departamentos están en las plantas más altas. "Las personas que optan
por los pisos elevados -comenta- lo hacen porque privilegian las vistas
panorámicas."
En el caso de las torres Le Parc Puerto Madero, Le Parc Figueroa Alcorta y Le
Parc Residencial Tower, desarrolladas por Raghsa, el principal atractivo se debe
a las imponentes visuales hacia diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires,
el Río de la Plata, los bosques y alrededores. A eso se agrega, en algunos
casos, la posibilidad de disponer de terrazas propias.
Giovinazzo menciona también como un valor importante el hecho de que las
unidades en altura son siempre más silenciosas. Por otra parte, las tipologías
de estos departamentos presentan unidades especiales.
Es lo que sucede en el caso de Le Parc Figuroa Alcorta, complejo conformado
por las torres Cavia y Alcorta. En el remate de cada una de estas dos torres es
posible contar con amenities en altura: gimnasio equipado con aparatos de última
generación, vestuarios de hombres y mujeres, piscina climatizada in-out con nado
contracorriente, bar, spa y solárium con hidromasajes exteriores.
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Valen el doble o más que una planta baja |
La Torre Cavia, cuya entrega de unidades se estima hacia fines de este
año, es un buen ejemplo de la particular tipología de estos emprendimientos que
acarician el cielo. El edificio dispone de departamentos de 275 a 310 m2 en la
parte inferior, pero a partir del piso 28 la superficie es de 410 m2. Las dos
últimas plantas conforman un dúplex.
"A pesar de que el valor del metro cuadrado en estos pisos es el mayor del
edificio -observa Giovinazzo-, los amenities se han ubicado allí como
diferencial y como un valor adicional, para el disfrute de los habitantes del
edificio."
Corresponde a Puerto Madero el honor de albergar algunas de las torres más
altas de la ciudad. Según Enrique Rivanera, socio gerente de Tizado Puerto
Madero, esta zona tiene la particularidad de ofrecer una apertura visual difícil
de hallar en otro lado: "Esto genera que la gran mayoría de las unidades gocen
de vistas únicas. En la medida en que la altura toma protagonismo, las vistas se
hacen aún más amplias y atractivas, y en casos como Mulieris, las vistas son de
360º debido a su diseño.
"Hoy -refiere- acceder a una unidad en un piso superior al 30º está entre los
US$ 4000 y 5000 el metro cuadrado."
En el caso de las torres que comercializa Tizado, dice que pueden encontrarse
unidades de dos y tres dormitorios, con una superficie promedio que ronda entre
los 150 y 230 metros cuadrados. En algunos casos específicos, en los últimos
tres pisos de algunas torres se pueden encontrar unidades de tipología dúplex y
tríplex, que pueden llegar a superar los 300 metros cuadrados.
Para Fernando Cancel, de Kantai, no hay dudas de que la meta de casi todos es
vivir en las nubes: "La gente prioriza la vista libre y cuanto más alto están
dentro de un edificio nuevo mejor se sienten. Para ellos es un símbolo de
estatus. Lo cierto es, afirma, que vivir en un piso alto cuesta el doble o más
que un piso bajo en el mismo edificio. Kantai comercializa Le Parc Figueroa
Alcorta, Torres Alcorta y Cavia. Se trata de unidades de 200 a 400 m2, y valores
con un piso de 3000 dólares por m2.
En cuanto al perfil de los compradores de los últimos pisos, refiere que está
conformado por empresarios de primer nivel, nacionales y de empresas
multinacionales.
Para Dina Crusizio, gerente de la división residencial de L. J. Ramos, las
razones de la preferencia por las plantas altas se resumen en dos palabras:
vista y la luz. En cuanto al valor, apunta, depende de cada edificio: "Los pisos
más altos tienen un valor adicional, sobre todo cuando están en iguales o
mejores condiciones que los más bajos (mantenimiento y actualización de baños y
cocina) y tienen más luz y mejor vista. Antes había un porcentaje en más,
establecido por cada piso; hoy depende de cada edificio y propiedad, y ese valor
se traslada a la vista y a la luz".
L. J. Ramos comercializa la Torre Boulevard por 175.000 dólares un piso 23 y
otro en Figueroa Alcorta 3750, piso 15, por 1.800.000 dólares.
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Los pisos elevados se convirtieron en un símbolo de estatus |
Bartolomé Vedia Olivera, 20 de junio de 2009
Publicado en La Nación